agosto 26, 2005

Autocracia disimulada detrás de las intervenciones de Zoológicos

Los intereses del hombre se superponen al curso natural de las cosas. Sus acciones se particularizan en distintos sectores, convirtiendo la transformación de algunas cosas en una tarea idealista –casi utópica– y de otras en tarea práctica –realista para decirlo de otra forma–. Así se maneja la humanidad... y así crea pautas, controles y reglas para particularidades de la naturaleza, encontrándose en una situación conflictiva que no intenta calmar, sino dominar como por instinto.

Los zoológicos son espacios para recreación donde se controlan los animales (considerados como parte de la naturaleza como fauna). Los zoológicos se conciben como exhibidores de animales, bajo niveles de discreción que muestren cierto cuidado e interés por lo natural. Materiales orgánicos, naturales, poco consumo de energía, entre otros.

Sin embargo, esto es simplemente una pantalla que nos creamos, una pantalla sicológica. El hombre, al querer dominar los animales en un ambiente creado, está deformando la realidad con su visión particular, está insertándose pero no como animal de instintos (como podría imaginarse la convivencia de tribus primitivas con los animales) sino como agente modificador y como tirano ante la modificación natural.

Considerando esto, ¿por qué no puede concebirse una intervención de zoológico que refleje dicha inserción, la presencia de un agente discordante? Creo que, sin olvidar el aspecto recreativo-educativo de un zoológico, indicaría una mejor comprensión de las acciones del hombre sobre la naturaleza. Un enfoque de lo general a lo particular.

agosto 21, 2005

Hacia la Decadencia del Entorno Uasdiano

Entorno: ambiente, lo que rodea.

El entorno es nuestro medio ambiente directo, es decir el medio ambiente con el que nos relacionamos en una circunstancia específica, en un momento dado. El entorno es nuestro espacio, lo consideramos propio y también lo compartimos. Este espacio es objetivo en tanto es un conjunto de aspectos materiales, y subjetivo en tanto se convierte en agente modificador, transformador.

Para los partícipes, activos o no, de la vida universitaria, el complejo de la UASD es más que la casa de altos estudios: es un hito en la ciudad, y en la conformación de la sociedad dominicana.

Su vínculo con fuerzas políticas es un indicador de la integración/dependencia –dañina o no- del Estado, y del gobierno. Esto ha sido así a distintos niveles durante su historia. Sin embargo, este vínculo nunca afectó su arquitectura, ya que los arquitectos responsables de su construcción tenían un buen nivel intelectual, y la capacidad de desarrollar obras bien concebidas.

Hoy en día, la capacidad de los arquitectos es, al parecer, tan deficiente que las obras realizadas últimamente en la Universidad son desparpajos formales. La concepción inicial es sustituida por piezas descompuestas y mutiladas.

Cierto es que la práctica de la arquitectura depende en gran medida de los aspectos económicos, pero un profesional de la arquitectura está en plena capacidad para enfrentar el trabajo con limitantes. Entonces, ¿por qué abandonarle simplemente en manos de ingenieros, o de arquitectos cuyas obras no salen de lo vulgar? ¿por qué recibir sugerencias de otros profesionales no calificados para trabajar en la edilicia?

Nuestra institución ha ido quedando al margen del pensamiento crítico y la evolución dialéctica, y por tanto gran parte de las decisiones del poder interno son negociadas sin consultar las escuelas y departamentos de la Universidad que deberían estar involucrados.

Las construcciones recientes y las no tan recientes (entre ellas el Economato, la mutilada Biblioteca, las salas virtuales, las Puertas de Acceso) se convierten en signos de deterioro antes que ser signos de mejoría, porque de qué sirve la educación contemporánea (con tecnología, información, bilingüismo, etc.) si nuestro entorno se construye en retroceso.

UASD = Universidad Autónoma de Santo Domingo

agosto 17, 2005

Multiplicidad en la vivienda = Estimulación de de la plástica


El hombre contemporáneo vive en un mundo de multiplicidades. De esta forma el hogar se debe adaptar a la vida de las personas que le habitan. Pero ya el hogar, la vivienda, no es aceptable simplemente en términos refugio. Tampoco es suficiente con agregarle la comodidad. La vivienda es un refugio confortable y a la vez es un centro de trabajo para quienes le habitan.

Si recordamos la anticuada concepción de la vivienda como máquina para habitar, y tratamos de imaginar una nueva concepción para la vivienda de nuestros días, podríamos decir que la vivienda es un centro de operaciones. Estas operaciones se diversifican según las actividades de quienes le habitan. Surgen espacios de trabajo, recreación, descanso, entretenimiento... estos espacios necesitan la aplicación de las tecnologías accesibles.

Entonces los espacios, formas, volúmenes y superficies se dinamizan; es imposible separar la vivienda del trabajo: la interacción reclama un contraste en distintos niveles.

agosto 16, 2005

La Discapacidad de los Parques

El diseño, remodelación, o reconstrucción de un parque implica el conocimiento de las personas que le circulan, que le hacen suyo caminando, montando bicicleta, sentándose en sus bancos, contemplándole. Estas personas –nosotros mismos- tienen, para cada una de esas actividades, necesidades que deben ser manejadas adecuadamente para complacerles, ya que un parque se concibe por su utilidad, y no lo contrario.

Pero esas necesidades se definen por criterios implícitos en la naturaleza del proyecto. Es difícil imaginarse un parque que genere/almacene calor. Sin embargo, nuestra realidad es otra: los Ayuntamientos construyen los nuevos parques –o espacios recreativos-, los remodelados o reconstruidos sin considerar la frescura que debe ofrecerse al dominicano para que viva una verdadera recreación, para distraerle del calor diario.

Pueden citarse algunas características de estas intervenciones:

01. Se utiliza el hormigón como pavimento, conociendo baja capacidad de inercia térmica.
02. Los árboles se organizan en islas individuales. Esto impide la creación de una cobertura
natural proveedora de sombras.
03. La distribución descompuesta de los asientos, ubicados lejos de los espacios en sombra.

Estas particularidades impiden el uso diurno, pero quién les usará en las inseguras noches de nuestra ciudad.

Posiblemente la propaganda de promoción de la gesta Restauradora sea un llamado a salir armados a luchar por la justicia. Quizás debemos salir y... Machete, carajo!

agosto 15, 2005

Megaproyectos y Transculturación

Hablar de Megaproyectos es una cosa, hablar de la Invasión Haitiana es otra. Sin embargo, si más de 2 millones de haitianos viven en nuestra parte de la isla, entonces podemos –y debemos- preguntarnos cómo se sienten ellos ante estas inversiones.

Estas inversiones de proyectos movilizan la mano de obra haitiana, pero igual crean círculos sociales que deben tomarse en cuenta. Es decir, ¿cuánto podrán pagar los haitianos en el Metro?, ¿debe ponerse una tarifa especial para ellos?

Analizando más detenidamente, quizás los haitianos deberían tener representantes en el Congreso Nacional porque... ¿qué piensan ellos acerca de la Isla Artificial?, ¿de las Áreas no-muy-Protegidas?, ¿de las Marinas para ricachones y de Quirino Ernesto Paulino?

En fin, es sólo un pensar momentáneo de mi parte... Igual los haitianos nos ayudaron a independizarnos; tal vez deberíamos recompensarlos con algo: con nuestra racista aceptación.


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Nota: Igual debe pensarse de los chinos –en su defecto, orientales en general-, de los italianos, de los españoles... Todos partícipes de la degeneración cultural.

El Fin de la Contemporaneidad: Comienzo de la Edad Incomprensible

La sociedad actual vive en la incertidumbre, consecuencia de una descontrolada guerra silenciosa. Los intereses, la ignorancia y la negligencia son guías para las naciones, para nuestra sociedad. Nos educamos en este escenario. Entonces nos damos cuenta que se desvanecen no-tan-lentamente las propagandas acerca de la juventud, que los jóvenes son el futuro.
Cierto es que viviremos el porvenir, pero la cuestión es: ¿realmente debemos preocuparnos por el futuro?, ¿nuestra arquitectura/urbanismo debe reflejar la confusa fragmentación e incertidumbre que vivimos?, ¿por qué sentir nostalgia y pensar patéticamente?, ¿por qué no disfrutar el desorden y prolongarlo hasta convertirnos en la Generación del desorden?
Pero la nostalgia y la lástima son una especie de valores que llevamos muy dentro: somos frágiles. El tiempo transcurre...
¿Por qué no abandonarnos al descontrol -vivimos fingiendo el autodominio-? ¿Por qué no dejar que la Edad Moderna, la Edad Contemporánea sean seguidas por la Edad Incomprensible? Es como vivimos, es lo que somos, nuestra guerra.

agosto 14, 2005

Arquitectura del bien y del mal

Cada autor de obras de arquitectura, en las distintas formas que esta puede expresarse, conoce su marco de trabajo o en algunos casos los límites que no debe (o puede) pasar. Estos límites son particulares para cada autor, y eso es lo que determina el amplio espectro de interpretaciones posibles para una misma obra. Y es que cada intérprete es dueño de sus límites –estos tan variados como serían culturales, tecnológicos, sociales, expresivos, entre otros–.

El nivel de apropiación de esos límites viene dado por circunstancias diversas, entre las que tenemos la educación, la experiencia y la práctica de la arquitectura. Estas circunstancias van definiendo, durante el proceso de maduración educativa y profesional, la personalidad del arquitecto. Es eso lo que determina su mayor aprecio por ciertas teorías y por ciertas prácticas históricas. Es eso lo que determina también los cambios que puede dar a esas teorías y prácticas –quizás no tan históricas– y convertirlas en una variante personal. Y digo variante personal porque en el tiempo que vivimos, con el acceso casi descontrolado a la información (sin calificar como correcta o no) y con el deseo de hacer prevalecer intereses personales, es dificil imaginarse la unificación masiva de criterios.

Pero el tema aquí no es discutir cómo se crea un arquitecto, sino entender que la percepción de las obras arquitectónicas por parte de los mismos arquitectos siempre dependerá de la subjetividad con que cada uno la perciba, sin importar los patrones de lenguaje usados en la obra en sí. Esto es, la obra arquitectónica puede llevar un mensaje bajo signos acuñados por distintas tradiciones, pero este significado sería apreciado de forma distinta por cada arquitecto según sus preferencias particulares. Y he aquí cuando se puede producir una reacción calificativa correcta dentro de un gusto particular.

Sin embargo, en este mundo de multiplicidades la arquitectura mantiene algo de forma pernenne para el hombre: la plena posibilidad de interacción espacial. Esto demarca un rango de acción muy amplio, que puede ser abarcado desde tantos puntos de vista como visto desde distintos puntos, por lo que es conveniente respetar tanto al autor de la obra, como a las distintas interpretaciones consecuentes.

Cierto es que la existencia de obras merece críticas –y no sólo las deficientes–, pero estas deben ser llevadas en un nivel adecuado a la profesión, antes que convertirse en una somera e infinita discusión del bien y del mal, parcializada por gustos adquiridos.
tuliomateo
Julio 2, 2005