diciembre 26, 2006

Mangos por casas

Dos frondosos árboles de mango equivalen a una vivienda. Esa equivalencia permite autorizar la limpieza de solares.

Las instancias medioambientales autorizan para limpieza de solares previo inicio de construcción, pero el enmascaramiento que reciben los proyectos urbanísticos y edilicios para facilitar esta autorización es diverso. Aquí se inicia el proceso de depredación natural, no obstante ésta autorización no equivale a una definitiva licencia ambiental, sujeta a un estudio de impacto y un plan de manejo. Es así como las urbanizaciones nacientes desmantelan las capas naturales y los corpulentos edificios ahondan más las profundidades de la térrea piel local. Y re-tragamos lo que desechamos, y lo reciclamos en nuestros frágiles estómagos, generación tras generación, como vacas en rumia.

Mangos por casas he dicho. Quizás mejor naranjas. Pero que no queden dudas de la veracidad de las frutas que se sembraran en el trecho, porque los plantíos de frutos menores son siempre mejores antes que el hormigón coagulado. Entonces no hay error: que se inicie el proyecto!

SERIE "CIUDAD CON LIMON"

diciembre 18, 2006

La Ciudad de Pelo Malo

Circular en un vehículo sin acondicionador de aire por las calles bajo el ardiente sol de las doce del día es una experiencia físicamente religiosa. Además de sentir el sudor correr gota a gota por la frente, cuello y espalda, los ojos nos guían por un recorrido desesperado a nuestras proximidades: más vehículos de cuatro y dos ruedas, peatones y policías de tránsito (o améts). En fin, un sinnúmero de objetos, circunstancias, personas, acciones…

Sin embargo, por en cima de nosotros y por debajo del sol, se encuentran los hilos que la araña resucitada pone para formar su nueva tela. Esos mismos hilos son los largos pelos que se enmarañan sucesivamente para sofocarnos bajo su desagradable esplendor. La ciudad tiene pelo malo. Engrifado y enredado, por ellos corre la energía eléctrica.

En fin, cuando menos lo pensaba, se desvanece a idea de que la ciudad quedaría calva de aquellos pelos malos. Nuevos embrollos nacen con la vuelta atrás del soterramiento de aquellos. Aquellos plastificados conductores de electricidad sobre postes deberán, acaso para una pseudo-mejor percepción urbana, ser entendidos como árboles artificiales. Quizás de esa forma, cuando me adapte, ignore el pelo malo de mi ciudad, y entonces será bueno y le pasaré la mano.


SERIE "CIUDAD CON LIMON"