En uno de esos cursos que tomé con Risoris fue cuando encontré un buen libro de teoría de la arquitectura, con importantes ensayos de Tschumi, Eisenman, Koolhaas, Venturi y otros. De estos ensayos, que no son tan recientes ya que son post 80s, recuerdo uno de Tschumi –en los 80s– en que cita la arquitectura sobrepasando el estricto análisis de la función y la estructura, y la deja al libre albedrío frente al campo estético y al juego con la percepción humana.
En el sitio del italiano no hay mucha explicación sobre el por qué de la forma, pero sí habla de entrar al edificio por sus distintos niveles desde el exterior. Escaleras eléctricas y ascensores hacen ese ejercicio; y de paso con la combinación de elementos el edificio puede ser vivido 24 horas al día.
Fuksas no es un “starchitect” famoso como Libeskind o Gehry, pero lo que sí hace ver es que sabe cómo sorprender, y cada vez que se pase por el Zeil no habrá más remedio que detenerse y pensar “Wow, mira el cielo”.








