marzo 23, 2010

Inocencia en perspectiva

En la universidad, el pintoresco profesor A. Guerra nos hacía repetir como pequeñas maquinillas repetidoras japonesas un sinnúmero de trazos y texturas, y con ello mostrarnos el camino samurai hacia la belleza de la profundidad del dibujo, de las sombras rayadas y de los reflejos espasmódicos. Sus artesanales clases de “Técnicas de presentación” eran la sumisión del estudiante a la práctica y al mismo tiempo a la memoria. Su sistema no cambiaba ni para las materias teóricas como “Historia de la Arquitectura”. De igual forma la arquitecta D. La Paix nos guiaba por el camino de los puntos de fuga, como si fueran rayos mágicos de los que nacen espacios, figuras, emociones fijas.

Ahora el computador lo ha cambiado todo, ha cambiado el artesanado de aquellos días, y la perspectiva ya se hace instantánea, obliterada bajo los estándares de ojos falsos digitalmente creados a gusto del ilustrador. Pero, y sólo pero, me pregunto, ¿dónde queda la inocente distorsión infantil?

Fue en Giheke, en mi más reciente viaje al suroeste ruandés, que recordé mi infancia con los bodegones, paisajes, pájaros multicolores y otros motivos que plasmaba con temperas y acuarelas sobre papel. Recordé como les ponía sobre marcos de cartón y les colocaba en venta en las aceras de enfrente de la casa, en donde pasaban los que regresaban del trabajo o los que iban o venían del parque Mirador (vale la pena decir que de una forma u otra los cuadros se vendían de forma regular al precio módico de 5 o 10 pesos a principio de los años 90s).

El recuerdo vino porque en el salón multi-uso de la escuela secundaria de Giheke había una representación gráfica del recinto con una vista aérea muy particular, que me hizo recordar las divagaciones de un niño, o de cuando yo era niño, o lo que creo que pensaba cuando lo era, y el poder de las imágenes, de lo visto o de lo que se quiere ver, y lo que se puede representar a partir de eso en esa etapa de vida.

Dicha imagen, a pesar de su increíble contorsión, es considerada una imagen de poder, o al menos, de importancia local. En una visita a la oficina del sector municipal, el representante ejecutivo, además de la invariable foto observadora del actual presidente, tenía dos copias enmarcadas de la citada representación de la escuela. Probablemente las tiene por lo imponente de la escuela, que se ve desde la carretera como un pedazo del cielo católico en medio de una diabólica carretera, aunque para ser sincero, cada vez que las miré pensaba que las tenía por el valor de la niñez.

Para el final del 2010, espero que otros niños dibujen orgullosos, en grandes murales, las veintiún escuelas que estamos apoyando, escuelas que fueron seriamente afectadas por un terremoto, y no protegidas y bendecidas por Dios como Giheke. Más orgullo local, tal vez igual de distorsión en la perspectiva, pero más oportunidad de educación.

marzo 12, 2010

A little short miracle against hunger?


...a magnificent bull elephant struck down in his old age.
But for the starving of Zimbabwe, it was little short of a miracle.

Click here to read more.

marzo 07, 2010

Yeyo, el jabalí

En el Mweya hostel donde nos quedamos las habitaciones no tenían más accesorios que un lavamanos. Apenas como por decencia había un jabón de mano con el gracioso nombre, Yeyo, que me recordó aquella orgásmica promoción del shampoo Herbal Essences. A pesar de que no pude tomar la foto, más gracioso fue, en el camino de regreso, ver tantos pequeños colmados con el logo de Yeyo “beauty soap” pintado de todo el tamaño posible en sus fachadas.

Alrededor de las habitaciones, casi como mascota de los empleados que también viven ahí cerca, estaba bajo la sombra un jabalí al que decidí llamar Yeyo. Los empleados viven en estrecha comunión con los animales, con jabalíes como Yeyo, antílopes, búfalos, aves extrañas e hipopótamos. Precisamente por esos últimos no es recomendable salir cuando cae la noche, porque es bajo la luna que salen del agua de los lagos Eduard y Albert, y corren desenfrenados explorando su territorio con agresividad latente. Peligro potencial para los seres humanos.

En el bar del hostel, aparte de prevenir sobre las salidas nocturnas de los hipopótamos, tienen un advertencia sobre los peligros alternativos del alcohol, por los que la cervecera no se hace responsable. Yo no probé Moonberg; probé Nile Special.

Pase lo que pase, realmente, a Yeyo no le importa.

marzo 05, 2010

Big, wild cats

Remarkably, people visit national parks to be amazed by animals that live in the most relaxed and simple existence; thousands of people travelling around the world, maybe thinking about how life could be if we were running wild, the opposite to big, anonymous cities (no?).

In Queen Elizabeth, despite how close we got to them, the lions did not move. The ones in the ground barely lift themselves to stare back at us, like someone after an incredibly big meal who is called and only opens one eye while motionless on a sofa. The ones in the solid cactus tree stretched like babies.

The Queen’s park hosts a famous group of tree-jumping lions. They’re supposed to climb up to 8 meters –almost surreal height for a lion. They will definitely not need an elevator like in this story. My mother said she has to figure out new ways to run away from lions –interesting dilemma for an island without big cats like La Hispaniola. Don’t worry, mom, we’ll be in a safari car.

marzo 03, 2010

Civilization ants from Africa

A few days ago I asked a colleague, a driver, how long it takes to go from Goma to Kinshasa, in Congo.
He said "one to two months; there is no road…"

During the trip to Uganda, one sign –the one above– caught my eye. The idea of an impenetrable park never occurred to me, but Bwindi is called like that. Africa is impenetrable, at least in a great extent, just like Hemingway described in his notes, sunrise at wild, immensity of the world. A though that is like an ant when you realize it.

However, to ride along the penetrable side of Africa one will most probably need a vehicle. And while some cities in Africa might contain the variety of a global city, the villages barely have access to water. In one of the stops to refuel I saw a restore point of civilization revealed by the hand-pump at the gas station.

I don’t know if my parents got to do that, but I draw a surprise smile. Did I think it has always been digital? I just forgot about the existence of a past, which in Africa sometimes is the present.

marzo 01, 2010

Craters of Queen Elizabeth

As an architect sometimes one can think that our creations display exciting silhouettes, amazing shapes that drill our emotions and pinch us. However, architecture sets its base on the ground, soil, planet earth, or however we may call it.

Just one month ago I visited Uganda, south Uganda to be more specific; Queen Elizabeth National Park to clear it more -although only part. It was there I found more of the amazing shapes of our world, crater formations that follow one another and reflect the activeness of nature.

Some of the craters have salty lakes that people use for collection of salt for commercial purposes –even if it is little. People have lived in these areas for long time and the government let them stay when creating the national park. They engage in these small activities and also as park guards. Women are encouraged to work, but in the lakes they can only work until certain age; this because the water contains some chemicals (if I understood well) that could damage their reproductive organs.

Animals nevertheless, buffaloes in particular, take a dive as pre-dry season refreshment.